domingo, 6 de mayo de 2012

Hablemos del Petròleo y Cabimas - Parte I



Mister Jefferson  Legendre and Francisco Pino, father
Lago Petroleum Company
Cabimas
Esta historia relata las gestiones y actividades de trabajadores y ejecutivos petroleros que vinieron del exterior a desempeñarse en las empresas petroleras. Narraciòn nuca vista hasta ahora.   Por tratarse de crònicas de los primeros años de la industria, los actores principales fueron extranjeros y lamentablemente se hace poca referencia a los venezolanos que se incorporaron a las actividades petroleras de entonces.  Hombres como Juan Azòcar, Alfonso Bortone, Victor Brito, Cruz Calderòn,  Rafael Flores,  Manuel Luzardo y tantos otros que serìa prolijo enumerar y que participaron con sus manos y sus mentes en esa maravaillosa aventura del petròleo.

El ameno contenido del relato incluye algo màs que la simple narraciòn de acontecimientos sobre el quehacer de las empresas antecesoras.  Testimonios y reconocimientos a la capacidad de aquellos hombres, se recogen la esencia de la industria y de los petroleros de la època.  Es una publicaciòn ùnica en su tipo en el paìs, seguramente constituye un valioso aporte al conocimiento de nuestra historìa petrolera.


Llegada de los Españoles
Cuando los españoles llegaron al Lago de Maracaibo, observaron que los indìgenas utilizaban el aceite mineral y el asfalto proveniente de los rezumaderos localizados en las tierras bajas que rodeaban el lago.  Los españoles siguieron el ejemplo de los indios y emplearon el asfalto como brea para calafatear sus embarcaciones y el aceite mineral para limpiar sus armas.  Pasado el tiempo, los piratas ingleses y franceses que asolaban el Mar Cariba lograron introducirse en el lago y llegar hasta los rezumaderos.  El petròleo no fue considerado como un producto comercial durante el perìodo de la Colonia y no fue sino hasta 1878, diecinueve años despuès del descubrimiento comercial del petròleo en los Estados Unidos, que se dio inicio a la primera explotaciòn comercial del pet`ròleo en Venezuela.

Plaza El Barroso Dibujo Pozo El Barroso
Muchos años atras se comenzaron a dar conseciones en muchas partes de Venezuela a venezolanos.  Los petroleros que trataban de obtener concesiones en Venezuela directamente, despuès de la Primera Guerra Mundial, contemplaban con envidia las  propiedades ubicadas en la cuenca del Lago de Maracaibo, pertenecientes a Venezuela  Oil Consessions, filial de la Shell, VOC, como se le conocìa, controlaba dos millones y medio de acres (1.012500 hectàreas) de la cuenca. Abarcando todo el Distrito Bolivar por el este y todo el Distrito Maracaibo  por el oeste.  El primer pozo  perforado el Santa Barbara Primera  No.1 .  Desde 1919 hasta fines de 1922, no se perforò ningùn pozo en Venezuela que llenara las expectativas geològicas del paìs.  El 31 de agosto de 1918, la VOC abandonò un pozo somero en las afueras del pueblo de La Rosa.  La Rosa era una zona primitiva del pueblo de Cabimas que se extendìa por la costa oriental del lago, exactamente en donde el cuello de èste comienza a ensancharse hasta convertirse en el lago propiamente dicho.  El pozo habìa sido  perforado en una concesiòn llamada Barroso, aproximadamente a kilòmetro y medio  de la cossta del lago.  La VOC decidiò perforar a mayor profundidad en el antiguo pozo e iniciò los trabajos el 31 de julio de 1922.  El pozo era  el Barroso No. 2, ahora el R-4.  El 18 de agosto los perforadores llegaron  al fondo de la perforaciòn original, a 103 metros.
Barroso II
Encontraron arenas bituminosas entre los 337 y los 384 metros, y a principios de diciembre , cuando el pozo sobrepasaba los 441 metros, encontraron arena petrolìfera con una cantidad considerable de gas.  La cuadrilla extranjera de perforadores de la VOC, seis perforadores y un superintendente, fijaron su centro de operaciones en La Rosa.  Los habitantes se familiarizaron con ellos y estaban acostumbrados a su presencia.  Los llamaban por sus nombres, señores Marchant, Oilcrease, Colo, Grimes, Cox, Cochran y el superintendente, señor L.E. Daganais.  Màs los pobladores no sabìan nada de la apariciòn del petròleo.  A las 6 de la mañana del 14 de diciembre, la pequeña comunidad de La Rosa dormìa tranquilamente, interesada sòlo ocasionalmente en el ruidoso taladro de perforaciòn que estaba en las afueras del pueblo.  Una hora màs tarde despertò asustada.  A las 6 a.m. una profundidad de 457 metros el pozo empezò a surgir.  Reventò tdranquilamente, produciendo un estimado de 2000 barriles diarios de crudo. Parecìa ser un buen pozo, no uno digno de titulares, simplement e un pozo bueno, rentable.  Dado que habìa llegado inesperadamente, no tenia Vàlvula de Compuerta, que es una vàlvula de seguridad, como una vàlvula del lavaplato que sirve para que no se salga el agua y el petròleo fluyò suavemente por la tuberìa de 10 pulgadas.  En ese momento parecia fàcil colocar una vàlvula de compuerta para contolar el fluido.  A medida que pasaban los minutos, mientras se alistaba la vàlvula , el flujo del pozo se hizo màs fuerte.  Sin embargo eso era algo por lo que habìa que estar agradecido y no alarmado.  Pero a las 7 a.m., de las entrañas de la tierra surgiò un potente ruido sordo, como miles de trenes en marcha.  Repentinamente, con un rugido que helaba la sangre, el petròleo saltò del pozo en un chorro de 60 metros  que se abriò en el aire como el paragua de un titàn. 

La Rosa cobrò vida, los pobladores salieron de las humildes viviendas y se echaron a la calle.  El petròleo los baño  como un torrente de gotas de lluvia. ¡Petròleo!, grito un hombre y el grito atravesò el pueblo como una chispa en un polvorìn. ¡Petròleo!, gritaron todos.  Pasaron varios dìas y los ingenieros de la VOC calcularon que el pozo se habìa llenado con arena. Esto ocurrio el 23 de diciembre de 1922,  a las 8 y media de la mañana el pozo se detuvo.

La noche del 22, mientras los trabajadores batallaban valientemente en el fango, hombres con tambores marcharon estoicamente hasta un lugar cerca del pozo.  Allì colocaron una imagen de San Benito.  Mientras el pozo rugia  y los bañaba, ellos golpeaban los tambores e imploraban al santo para que detuviera el lìquido.  Pasaron toda la noche arrodillados, orando en la oscuridad.  La luz del dìa los encontrò allì.  A las 8 de la mañana el pozo se detuvo como si la mano de Dios lo hubiese estrangulado.  El silencio llego tan repentinamente que las cansadas manos golpearon los tambores durante unos instantes y el sonido se reflejò hasta la selva.  Los pobladores lo llamaron un milagro de San Benito, ¿Quièn se atreverà a decir que no era lo mismo?  Mientras la gente de La Rosa comenzò a tratar de poner su pueblo nuevamete en condiciones habitables.  Maracaibo era un hervidero de ansiosos extranjeros.  Dos dìas despuès del reventòn del pozo la noticia cruzò el globo.  El New York Times, al describir el pozo, expreso que era "el màs productivo del mundo".  Cada barco que atracaba en Maracaibo descargab auna multitud de trabajadores.  Comienza la locura del petròleo en Cabimas.


Soitero Pino Roque
El Cronista Digital del Siglo XXI.
07 de mayo de 2012

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